Por qué las personas gritan cuando están enojadas?, - preguntó un día el maestro a sus discípulos-.
- “Porque perdemos la calma, por eso gritamos.”
- “Pero por qué gritan cuando la otra persona está tan cerca de ti?” – volvió a preguntar el maestro-. ¿Acaso no sería mejor hablarle en voz baja?
- “Pero no me han dicho por qué gritan a una persona cuando están enojados?”
- “Pero por qué gritan cuando la otra persona está tan cerca de ti?” – volvió a preguntar el maestro-. ¿Acaso no sería mejor hablarle en voz baja?
- “Pero no me han dicho por qué gritan a una persona cuando están enojados?”
Sus discípulos continuaron reflexionando:
- “porque la ira nos lleva a perder el control”.
- “porque a veces nos sentimos impotentes, porque no nos comprenden”.
- “porque el otro no quiere entender”.
- “pero no podrías hacer que entienda sin necesidad de gritar, de perder el control y hacer que te gane la ira?, - dice el maestro-.
- “porque a veces nos sentimos impotentes, porque no nos comprenden”.
- “porque el otro no quiere entender”.
- “pero no podrías hacer que entienda sin necesidad de gritar, de perder el control y hacer que te gane la ira?, - dice el maestro-.
Sus discípulos siguieron dando algunas respuestas, pero ninguna de ellas satisfizo al maestro, así que finalmente el maestro les explicó:
- “las personas gritan cuando están enojadas, porque sus corazones se alejan demasiado y ya son incapaces de poder escuchar lo que se dicen, y es por eso, que para poder cubrir esa distancia que separa sus corazones, tienen que gritar, pues sólo así podrán escucharse.
Es por ello también que mientras más enojados estén, esa distancia se hace mayor, y tendrán que gritar más fuerte para poder escucharse; lo terrible es que la distancia a veces se hace tan grande que ya no es posible escuchar al otro.
- “Pero díganme ahora, en cambio, ¿cómo se hablan los enamorados?: volvió el maestro a preguntar a sus discípulos-.
- “Verdad que ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente, con ternura…. Y eso por que?”:
….. –“ es muy sencillo: porque sus corazones están muy cerca, la distancia entre sus almas es muy pequeña pues el amor los une , por eso se hablan despacito”.
- “pero díganme; -continuó preguntando el maestro-, qué sucede cuando dos personas están aún más fuertemente enamoradas, qué sucede?”:
- Ahí ya casi ni siquiera hablan, sólo susurran cosas que pueden ser escuchadas no tanto por los oídos, sino sobre todo por el corazón, porque la distancia que separa a esos dos seres es muy pequeña.
Es por ello también que mientras más enojados estén, esa distancia se hace mayor, y tendrán que gritar más fuerte para poder escucharse; lo terrible es que la distancia a veces se hace tan grande que ya no es posible escuchar al otro.
- “Pero díganme ahora, en cambio, ¿cómo se hablan los enamorados?: volvió el maestro a preguntar a sus discípulos-.
- “Verdad que ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente, con ternura…. Y eso por que?”:
….. –“ es muy sencillo: porque sus corazones están muy cerca, la distancia entre sus almas es muy pequeña pues el amor los une , por eso se hablan despacito”.
- “pero díganme; -continuó preguntando el maestro-, qué sucede cuando dos personas están aún más fuertemente enamoradas, qué sucede?”:
- Ahí ya casi ni siquiera hablan, sólo susurran cosas que pueden ser escuchadas no tanto por los oídos, sino sobre todo por el corazón, porque la distancia que separa a esos dos seres es muy pequeña.
Y si ustedes miran con profundidad, dos seres que se aman de verdad y con pasión, ya ni siquiera susurran, ya no existen las palabras, pues son sus miradas, sus caricias, sus pieles, sus cuerpos los que hablan con ternura, pues es tan poca la distancia que llegan a ser uno solo y entonces el silencio es su lenguaje, pues están unidos en la magia del amor, la pasión y la ternura.
Es por ello que quisiera que, - dijo el maestro con una mirada llena de luz-, que cuando discutan, no permitan que sus corazones se alejen demasiado, no digan palabras que distancie más sus corazones, pues puede llegar un día en el que la distancia sea ya tan grande, que ya no podrán nunca más, encontrar el camino de regreso.”
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